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En Paz Con Todo se vive de los “imposibles” PDF Imprimir E-Mail

ImageCaracas, 24/09/2010. Tres tés verdes sobre la mesa aún exhalan vapor. Tres chicos sentados, soplando, pensando en una tarde cualquiera. “¿Qué será que hacemos?”, se preguntaban. La inspiración que los reunía por esa tarde era la misma que en algún momento tuvo Jeremy Gylley, actor, cineasta y fundador de la iniciativa “Peace one day”.

 

Algo como lo que él había comenzado en 1999 podía estar bien para Caracas, ciudad de esta historia: motivarían a que cada quien, desde su espacio de acción, celebrara la paz cada 21 de septiembre con un gesto, cualquiera que fuera.

 “¡Locos!”, les dijeron –a Jeremy en su momento y también a los caraqueños–, pero así, entre té y té y una larga noche, en noviembre de 2009 nació la iniciativa Paz Con Todo.

Maickel Melamed es uno de esos tres muchachos que se sentó a la mesa. “Cuando se hace de la paz algo tan grande, es imposible de alcanzar, pero cuando la llevas a tu vida cotidiana, a lo que eres, la haces posible”, dice este joven de 35 años y con mucha razón. Desde que nació, su vida se ha convertido en una lucha en favor de las buenas causas y en contra de aquellos que dudaron que Melamed pudiera llegar hasta donde está.  

 

Los que sean

Inspirar, empoderar y documentar. Esos son los tres pasos que Bélgica Álvarez y Melamed están aplicando para llevar adelante al equipo de Paz Con Todo. Apenas van por el primero: “Empoderar a la gente sobre el concepto de paz y su importancia es una cosa que nos llevará tiempo”, dice el joven. “Entendemos que tiene sus procesos”, agrega. Por eso, por ahora, su acción directa se limita a Caracas. Claro que en www.youtube.com muestran con orgullo algunas pruebas de que no necesitan ir a otras ciudades del país para impactar con el mensaje.

 

Cuando comenzó este movimiento eran 12 integrantes. “Cada quien traía a cuatro amigos. Así hicimos la primera reunión”. De aquellos primeros doce, sólo quedan tres o cuatro. “Lo bueno es que los que se van, siempre dejan a alguien más como relevo”, cuenta Bélgica Álvarez con una sonrisa.

 

Al arrancar lo hicieron con reglas claras. Aunque parece un chiste, se comprometieron a evitar frases como “¡plomo!”, para decir que algo puede hacerse; o que una idea era “un tiro al piso”. El ejemplo debía salir de la casa y así lo consideraron.

 

Desde 2009, se aliaron además con el Sistema de las Naciones Unidas en Venezuela y recibieron algunas respuestas voluntarias de paz en Caracas y más allá, para la celebración de ese primer 21 de septiembre en la ciudad.

 

Así, por ejemplo, recibieron un video hecho por venezolanos desde Madrid. En la plaza Alfredo Sadel, en la capital, ese año otro grupo de jóvenes realizó lo que llamaron un “globazo”: entregaron globos blancos a cuantos transitaban por el lugar. La organización “La rana encantada”, del Banco del Libro, armó también una selección de cuentos relacionados con la paz. Lograron además que grupos de voluntarios se les unieran para dar los buenos días en diversas estaciones del Metro de Caracas. Y eso es apenas una muestra.

 

Todo, todo, lo tienen documentado en un video que muestran a donde llegan, como la prueba de que la paz es posible y de que hay voluntades esperando sólo un empujón para creerlo, aunque otros muchos tengan sus dudas. Así, de puerta en puerta, ya tienen una cola de colaboradores que año a año sólo esperan la llamada telefónica de Paz Con Todo para activarse.

 

Ese video de 2009, por ejemplo, lo editó un amigo del grupo. Tienen aliados en cada medio de comunicación. Los locutores, actores, humoristas, deportistas, se honran en transmitir sus mensajes de paz. Tienen un equipo que, como bien dice Melamed, “no tiene un número específico. Todos van y vienen, porque aportan desde su espacio de influencia”. Todos, sin excepción, quedan tocados por su ejemplo.

La raíz

Aún sin haber nacido, Maickel Melamed ya enfrentaba “imposibles”. Como una etapa más que superada, y a pesar de sus limitaciones físicas, cuenta que nació con una doble vuelta del cordón umbilical alrededor de su cuello que lo asfixió. Una vez resuelta esa complicación, los médicos en un intento por llenar sus pulmones rápidamente, en lugar de oxigenarlo, le suministraron aire con una bombona inutilizada. Dice él mismo que la consecuencia fue que dañaron un número importante de células de la médula espinal. “Los médicos me daban siete días de vida y mira, aquí estoy. Ya ahí empecé a superar mis propios imposibles”.

 

Le dijeron que no caminaría… y caminó. Dijeron que no hablaría y ahora no para de hablar y lo hace hasta en inglés, según cuenta su amigo Pedro Martín. También dijeron que no podría subir la montaña y alcanzó a llegar al Pico Bolívar (a 5.007 metros sobre el nivel del mar) en 2006.

 

Las vivencias de sus 35 años hoy sensibilizan a todos cuantos se aproximan a Paz Con Todo y los contagian de la “filosofía Melamed”: “Todo en la vida tiene imposibles que vamos logrando y no por sí solos, sino en equipo, mancomunadamente”. En principio, Maickel fue el motor de esta iniciativa. El mensaje con el que nacieron ya se superó a sí mismo. Gracias a su experiencia, quienes conforman Paz Con Todo son de la idea de que para lograr la paz sólo hay que soñarla y compartirla.

 

En 2010 la soñaron de nuevo y quedó materializada en el concierto “Locos por la Paz”, en sus voceros y en todos cuantos salieron voluntariamente a la calle a dejar un saludo, a regalar un globo blanco, a chocar una mano, a ceder el paso en una autopista.

Patricia Clarembaux

En la foto, Maickel Melamed, miembro de Paz Con Todo, durante la celebración del Día Internacional de la Paz, el 21 de septiembre de 2010.

 
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