¿Qué Hacemos?
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Por un barril... pero ecológico PDF Imprimir E-Mail
ImageCaracas, 5/06/2011. Estar entre los primeros países más biodiversos del mundo es un reconocimiento que pocas naciones disfrutan. Brasil, Colombia, Perú, Costa Rica, India y Kenia comparten el privilegio. Venezuela también celebra su lugar en este grupo selecto con sus más de cien mil especies. Hoy, en el marco del Día Mundial del Ambiente, en Naciones Unidas festejamos la biodiversidad como un mandato para la humanidad, pero también pidiendo un compromiso personal a los beneficiados para que la protejan, pues no es infinita.

Venezuela, por ejemplo, debe saber que su riqueza es mucho más que petrolera. Las 137.141 especies registradas –sin contar las que faltan por descubrir– son apenas una muestra de lo que guardan sus paisajes. Tienen ustedes en estos suelos lo que yo llamaría un barril, pero ecológico. De allí que la riqueza del oro negro y de la tierra de este país debe  ser celada por sus ciudadanos al punto de evitar que la explotación del ambiente o la ampliación de las fronteras agrícolas y ganaderas, se haga a costas de la devastación de los bosques y de la pérdida de la biodiversidad. El daño podría ser irreversible para las generaciones futuras y para el desarrollo sustentable del país. Más aún, estaríamos privando a las generaciones por venir de su derecho a gozar de un ambiente y ecosistemas sanos y vigorosos que les garanticen una vida plena. 

Para que en 2015 Venezuela alcance el Objetivo de Desarrollo del Milenio número seis, de tener 59% de territorio vegetal, la sociedad en pleno debe asumir el compromiso. La Organización de Naciones Unidas está en el país con el firme propósito de apoyar cualquier iniciativa de desarrollo sustentable, que consolide procesos y estrategias en pro de la naturaleza y del desarrollo humano. 

Para tal fin, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente a través del Programa de Pequeñas Donaciones (del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), hace un esfuerzo por orientar la acción comunitaria para que contribuya con el mantenimiento del delicado equilibrio entre las necesidades humanas y la protección ambiental. En esos espacios trabajó la Fundación para la Agricultura Tropical Alternativa y el Desarrollo Integral (Fundatadi), que fue reconocida en Nueva York con el Premio Ecuatorial (Equator Prize) por su trabajo en la conservación de la biodiversidad y reducción de la pobreza.

Lo hicieron en la comunidad de Calderas, en el Piedemonte Andino venezolano, donde un grupo de mujeres pusieron a producir sus tierras y de ellas cosecharon los frutos con los que hoy elaboran jabones artesanales, infusiones y tes, que ahora les permiten mantener sus hogares en salud, llevar a sus niños a la escuela y a la universidad y gozar de una vida de mayor calidad.

En Calderas, vemos así un ejemplo de desarrollo sustentable, donde lo económico, lo social, lo ambiental y lo humano funcionan en completa armonía. De aquí en adelante déjanos saber qué puedes hacer tú por tu ambiente: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla  

Alfredo Missair

Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Venezuela y Representante Residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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@onuvenezuela 
 
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