|
Caracas, 15/02/2008. El Fondo “Hacia un Desarrollo Integrado e Inclusivo en América Latina y el Caribe” tiene por finalidad apoyar eficazmente a los países de la región. Sus marcos de orientación son el Plan Director de la Cooperación Española, y el Programa Regional de la Dirección para América Latina y el Caribe del PNUD. A continuación presentamos una entrevista realizada a Aurora Díaz-Rato, Directora General de Cooperación con Iberoamérica de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
¿Cómo se inscribe el
Fondo España-PNUD “Hacia un Desarrollo Integrado e Inclusivo” en el
marco general, tanto histórico como actual, de las acciones de la
Cooperación Española?
Este Fondo surge en 2005.
La legislatura española actual comenzó en
mayo 2004, y desde el primer momento el nuevo gobierno del presidente
José Luis Zapatero aportó dos componentes clave, tanto para la
justificación conceptual de este Fondo, como para su realización: una
clara apuesta por el multilateralismo, en su sentido más amplio,
activo, selectivo y estratégico, y un fuerte apoyo al Sistema ONU en
general.Esta tendencia debe entenderse en el marco histórico y político
de cómo llega el presidente Zapatero al gobierno, tras un periodo en
el que España se mostró contraria al multilateralismo. El nuevo
gobierno trae consigo también un renovado y fuerte compromiso con el
desarrollo, lo que incluye llegar a 0,5% del PBI en ayuda al
desarrollo a fines del 2008, para alcanzar el 0,7% en la segunda
legislatura. Todos estos ingredientes conforman un gran cambio en la
política española de cooperación. En este marco, hemos analizado y
pensado no sólo una modificación sobre en qué trabajamos, sino también
sobre cómo lo hacemos. Surge así la necesidad de pensar de un modo más
estratégico y más activo, junto a nuestros socios. Cambia la dinámica
de la cooperación: en vez de esperar a colocar unos recursos, es decir
que los organismos presenten proyectos para nosotros luego decidir
cuáles financiamos, ahora se trata de establecer una alianza para
trabajar en una determinada región en una determinada área temática, y
con objetivos claros. Así se plantea este Fondo.
El universo de la
cooperación cuenta con diversas corrientes conceptuales o, si se
prefiere, ideológicas. ¿Cuál es la “idea fuerza” rectora de la
cooperación española y por ende de este Fondo?
Tenemos un documento
estratégico, que se llama el Plan Director de la Cooperación Española
2005-2008, que asume como propios los planteamientos de Amartya Sen.
Entiende el desarrollo con un enfoque de derechos y capacidades; se
trata de toda una línea ideológica que guía nuestro accionar. Partimos
entonces del paradigma del Desarrollo Humano, lo cual explica por qué
el PNUD es un socio natural para nosotros.
Entre las regiones en
desarrollo, Latinoamérica se destaca por contener varios países de
ingresos medios, con un alto índice de inequidad. ¿Cómo analiza y
decide la Cooperación Española su intervención en este tipo de países?
Exacto, América Latina se
destaca por su inequidad, tanto dentro de los países como entre ellos.
Nuestro Plan Director clasifica a los países en diversos niveles,
acorde a su índice de desarrollo humano. Tenemos como “Países
prioritarios” aquellos de IDH más bajo, en los que tenemos mayor
presencia en recursos, una mayor diversificación de instrumentos, y
trabajamos en todas las áreas. Luego están los “Países preferentes”
(México, Brasil, Argentina, Chile). Pero no hay una metodología única
de trabajo. Para definir nuestro tipo de intervención hemos impulsado
un gran debate, que nos permita comprender y elegir el mejor modo de
trabajo e intervención en los países de ingresos medios ante la
retirada de la cooperación en estos países. Así hemos intentado crear
un discurso que nos ha permitido sostener y profundizar nuestra
cooperación con aquellos países de renta media. Recordemos que en el
Informe Sacks se había dicho de no incluir a los países de renta media
en la ayuda al desarrollo, e incluso en el consenso europeo debimos
presionar para que se los incluya. Aquella postura hubiera llevado a
que América Latina desapareciera de la cooperación comunitaria.
También hemos debatido
mucho con nuestros donantes y países socios sobre cómo enfocar el
trabajo en estos países, y hemos concluido que debemos tener un enfoque
diferencial: en estos países fortalecemos los trabajos con los
gobiernos, en la cooperación de gobierno a gobierno, fundamentalmente
en temas de gobernabilidad política y otros temas nucleares como
justicia, fiscalidad o descentralización. En cambio, en las regiones
que muestran índices de desarrollo más bajos acentuamos las cuestiones
más relacionadas con las necesidades básicas. Y así mantenemos este
equilibro, desde ya con menos recursos en los países de ingresos
medios, pero con otro tipo de contribución.
Las políticas sociales
han sido analizadas desde muy diversos enfoques. Algunos acentúan el
llamado “asistencialismo” mientras otros el desarrollo de capacidades. ¿Cuál
es el límite de la intervención para la Cooperación Española? ¿Hasta
dónde se debe llegar para promover –o permitir- el desarrollo de
capacidades propias en las comunidades beneficiarias de la ayuda?
Se trata de un muy
importante debate que sostenemos internamente. La cooperación en España
es muy joven. Cuando empezamos a ser país donante, hace algo más de
veinte años, arrancamos con un enfoque muy político, muy militante,
acompañando los procesos de pacificación en los diversos países y
trabajando primero con la población civil en las áreas del conflicto.
Luego nos asociamos a los gobiernos en la fase de pacificación y
reconstrucción de los países. Así nace la Cooperación Española: muy
vinculada a la sociedad civil, a la realidad local. El otro punto
esencial es que desde el vamos hemos vinculado nuestra intervención al
desarrollo de capacidades. Siempre, aún en la época en que no
pensábamos tanto en términos de “cooperación internacional”, hemos
trabajado en formación universitaria de un modo muy intenso -incluso
durante el Franquismo-, y hemos por ejemplo incorporado funcionarios
latinoamericanos en la misma formación de sus pares españoles. Y eso se
ha hecho parte del imaginario de nuestra cooperación. Podemos decir que
hemos sido modernos sin saberlo; desde el principio el componente del
desarrollo de capacidades ha estado en nuestro trabajo. Han cambiado
los gobiernos, pero eso se ha mantenido. Y si alguna vez aquel enfoque
fue cuestionado, fue para confirmar que no debía ser cuestionado…
Desarrollo de capacidades significa para nosotros garantía de
sustentabilidad y un elemento fundamental en nuestro trabajo como
Agencia. Buscamos equilibrar el componente de asistencia técnica con el
componente de la formación y el desarrollo de capacidades. Sí ha habido
un cambio: se trata de una evolución propia del concepto de formación o
desarrollo de capacidades, de algo vertical hacia algo más horizontal,
hacia un mayor intercambio de experiencias y buenas prácticas.
Más información del foro en http://www.undp.org/latinamerica/fpse2007/index.htm
Acerca de Aurora Díaz-Rato
Directora General de Cooperación con Iberoamérica
de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo
(AECID), Aurora Díaz-Rato nació en Madrid, es Licenciada en Derecho y graduada en la
Carrera Diplomática. Ha estado destinada en las representaciones
diplomáticas españolas en Costa Rica e Irlanda. Ha sido Vocal Asesora
en el Gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores, Subdirectora General
de Europa Occidental y Subdirectora General Adjunta en el Gabinete de
la Secretaría General de Asuntos Europeos. Desde 2002 es Vocal Asesora
en la Dirección General de Coordinación de Asuntos Generales y Técnicos
de la Unión Europea. De visita en Nueva York para una serie de
reuniones con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), fue entrevistada por el equipo del Fondo España-PNUD “Hacia un
Desarrollo Integrado e Inclusivo en América Latina y el Caribe”.
¿Por qué el Fondo España-PNUD?
Aún con avances muy considerables en los últimos años, América Latina
debe afianzar y profundizar la gobernabilidad democrática, y enfrentar
su aguda deuda social. Casi el 40% de la población vive en la pobreza,
1 de cada 4 jóvenes está fuera del mercado laboral y del sistema
educativo, las tasas de mortalidad materna e infantil son muy elevadas
para el nivel de desarrollo económico, y 120 millones de
latinoamericanos no gozan de sistemas de saneamiento; todo ello en una
región con un enorme potencial pero al mismo tiempo la más desigual del
planeta. Estos déficit afectan directamente el cumplimiento de las
metas del milenio, atentan contra la cohesión social, crean riesgos a
la gobernabilidad democrática y obstaculizan las posibilidades de un
desarrollo sostenido.
El Fondo “Hacia un
Desarrollo Integrado e Inclusivo en América Latina y el Caribe” tiene
por finalidad apoyar eficazmente a los países de la región en estos
desafíos clave. Sus marcos de orientación son el Plan Director de la
Cooperación Española, y el Programa regional de la Dirección para
América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD). Esta asociación estratégica entre el gobierno de
España -a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo, AECID- y la Dirección Regional para América Latina
y el Caribe del PNUD (RBLAC), se constituye gracias al aporte
financiero de España, y tendrá tres grandes áreas de intervención:
Políticas Públicas de combate a la pobreza, Gobernabilidad Democrática,
y Apoyo a países en circunstancias especiales. A través de esta
Newsletter, se informará a toda la región sobre las iniciativas en
marcha del Fondo, y sobre innovaciones en combate de la pobreza y
gobernabilidad.
Más información en http://www.undp.org/fondo-aecid/
|